Un Secreto De Naturaleza
¿Su esposo (a) ronca?
Cuando se esta durmiendo y súbitamente se despierta y no sabe que pasa, solo hay un ruido infernal y llega a la conclusión que se despertó porque la persona que esta a su lado ronca. ¿Qué se puede hacer?
Un secreto de naturaleza que viene desde bis- abuelas, abuelas, madres, etc. Es la respuesta.
Hay que tener a mano un zapato del marido cerca y mientras este duerme darle dos zapatazos en la boca ¿Por qué dos zapatazos se preguntaran? Uno en forma horizontal y el otro vertical; ambos formando la señal de la cruz…y vera que nunca mas escuchara ronquido alguno el resto de su vida….ah, y rece mucho para que el que está durmiendo no la ahorque en el proceso
CUÁN FELIZ YO ERA CUANDO FUI UNA INFELIZ
Marquesa de Sévigné Patoruzee en Volada
Poesía Sarcástica Humorística
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sábado, 24 de noviembre de 2007
sábado, 10 de noviembre de 2007
Te Deseo...
Cable pelado, y esparcido por donde tus pasos caminen
Con electricidad de voltios equivalente a mi sufrimiento
Desde este punto en que me encuentro al punto donde te halles
Calmoso, lentísimo, sin darte cuenta te llegue el guatazo
Y te quedes ahí pensando boca abajo, que paso con tu vida
Que paso con la mía.
Te levantes y digas: ¡Que mierda hago aquí!
Yo decirte: vete al demonio "no me sirves calcinado" ja, ja, ja
Con electricidad de voltios equivalente a mi sufrimiento
Desde este punto en que me encuentro al punto donde te halles
Calmoso, lentísimo, sin darte cuenta te llegue el guatazo
Y te quedes ahí pensando boca abajo, que paso con tu vida
Que paso con la mía.
Te levantes y digas: ¡Que mierda hago aquí!
Yo decirte: vete al demonio "no me sirves calcinado" ja, ja, ja
Había Una Vez...
Había una vez una princesita idiota que su nombre no viene bien recordarlo. Tenía la edad del pavo. Su reino era un castillo de segunda categoría…El castillo ya no existe. Está tan demolido como este amor del año del rey perico. Ella vivía con la ilusión montada en caballo blanco…como in a "day dream" Las hormonas se le arrancaban como pelota en un jardín de rosas; y la seguía sin compromisos eróticos. En su reino había un príncipe enano, pero eso a ella no le importaba a pesar que inconscientemente no quería tener herederos petisos. Un día hubo un hechizo y el retaco se disolvió como sal en agua. Pasaron los años, tantos años que ella soñaba y volvía a soñar con un país llamado cuento de hadas. Y súbitamente el destino le tenía un pequeño castillo donde por un corto tiempo fueron felices. La vida le dio la oportunidad de tomar en su mano una blanda y pequeña experiencia que no dio sus frutos esperados. Se habían encontrado si pero, fue solo maná rancio caído del cielo que no duraría mucho mas en el tiempo. Fue como comer chocolate amargo que se derrite en la boca y vedado el azúcar para endulzarlo. Los puentes colgantes que iban al castillo pronto se desboronaron. Había pasados muchos pero muchos años entre ellos.
El rabioso, pobretón, y estresado por la larga senda tomada. Ella una viajera con la bola de acero en el pie y un perro faldero protegiéndola para que ella no mancille el nombre de su amo. Ella feliz de haberse escapado de las torres del infortunio para caer en el profundo hoyo negro. Casi ahogada y desfallecida salio a flote como pudo. Su príncipe de sangre azul, tenía la soga al cuello en otro condado; escondido en los bosques del nunca jamás. Ahora ella se da cuenta se fue reculando con una sonrisa de oreja a oreja; y esta vez su voz le dice el “reculazo” se lo encaminó ella misma; el comiendo de su propia mano y saciándole el hambre y sed. El príncipe se convirtió en un gordo sapo y se quedo croándole a la luna. Ella no se dio ni cuenta cuando se cayó del caballo blanco y quedó boca abierta, deshojando margaritas.
FIN
Patricia M Araya
Basado en una telenovela
"Lo que callamos las mujeres"
El rabioso, pobretón, y estresado por la larga senda tomada. Ella una viajera con la bola de acero en el pie y un perro faldero protegiéndola para que ella no mancille el nombre de su amo. Ella feliz de haberse escapado de las torres del infortunio para caer en el profundo hoyo negro. Casi ahogada y desfallecida salio a flote como pudo. Su príncipe de sangre azul, tenía la soga al cuello en otro condado; escondido en los bosques del nunca jamás. Ahora ella se da cuenta se fue reculando con una sonrisa de oreja a oreja; y esta vez su voz le dice el “reculazo” se lo encaminó ella misma; el comiendo de su propia mano y saciándole el hambre y sed. El príncipe se convirtió en un gordo sapo y se quedo croándole a la luna. Ella no se dio ni cuenta cuando se cayó del caballo blanco y quedó boca abierta, deshojando margaritas.
FIN
Patricia M Araya
Basado en una telenovela
"Lo que callamos las mujeres"
domingo, 21 de octubre de 2007
Mujer Maravilla
Mujer maravilla
Soy la súper mujer vestida con el traje de mujer maravilla y todo
Balanceándome sobre una silla de madera
Digo balanceándome porque estoy en la punta de uno de mis pies, como una bailarina de valet. La capa roja volando al viento
Como toda mujer maravilla tiene un jefe supremo
Estaba yo barriendo debajo de la mesa, sacando las migas que mi jefe bota al suelo cuando come. Limpiando por aquí por allá, lavando la loza del desayuno, haciendo las camas, tramando el almuerzo, un caldillo de cabeza
Estaba concentrada y barría bien el comedor porque las hormigas han empezado a invadir mi territorio. (Cual territorio si yo solo vuelo, como pájaro ordenando el mundo) Sin darme cuenta estaba barriendo bajo los pies de mí ser supremo…Y con un grito descomunal vociferaba ¡ya basta!
Yo como súper mujer le contestaba, un tanto preocupada; pero esto es lo que la mujer maravilla hace a diario…El me miraba con ojos endemoniados y me decía: "no quiero escuchar nada. Nada de nada"
Yo escoba en mano, sin saber que hacer me quedaba inmóvil. Me dije y ahora ¿como hago para hacer las brujerias y milagros que hago cada día?
Me fui al patio y volé en mi escoba dos horas…las baldosas brillaban. Me sente luego frente al mar y sentía que me odiaba. Aun su ola machista rechinaba en mis oídos. Volvía como si nada.
Mi ser supremo, quedaba muerto de rabia, rabia que le consumía, viendóme tan "foronga"
Ah, recordaba en mi cabeza, olvidé algo importante; como quisiera sacar toda la basura putrefacta del contenedor que se apila, cerros aculada, con moscas y todo, pero el basurero no pasa, no llega, quizás ya pasó
Y me quedaba con todas las fuerzas, de mujer maravilla; con el dedo índice hacia arriba pidiendo la palabra y apretándome la nariz.
Soy la súper mujer vestida con el traje de mujer maravilla y todo
Balanceándome sobre una silla de madera
Digo balanceándome porque estoy en la punta de uno de mis pies, como una bailarina de valet. La capa roja volando al viento
Como toda mujer maravilla tiene un jefe supremo
Estaba yo barriendo debajo de la mesa, sacando las migas que mi jefe bota al suelo cuando come. Limpiando por aquí por allá, lavando la loza del desayuno, haciendo las camas, tramando el almuerzo, un caldillo de cabeza
Estaba concentrada y barría bien el comedor porque las hormigas han empezado a invadir mi territorio. (Cual territorio si yo solo vuelo, como pájaro ordenando el mundo) Sin darme cuenta estaba barriendo bajo los pies de mí ser supremo…Y con un grito descomunal vociferaba ¡ya basta!
Yo como súper mujer le contestaba, un tanto preocupada; pero esto es lo que la mujer maravilla hace a diario…El me miraba con ojos endemoniados y me decía: "no quiero escuchar nada. Nada de nada"
Yo escoba en mano, sin saber que hacer me quedaba inmóvil. Me dije y ahora ¿como hago para hacer las brujerias y milagros que hago cada día?
Me fui al patio y volé en mi escoba dos horas…las baldosas brillaban. Me sente luego frente al mar y sentía que me odiaba. Aun su ola machista rechinaba en mis oídos. Volvía como si nada.
Mi ser supremo, quedaba muerto de rabia, rabia que le consumía, viendóme tan "foronga"
Ah, recordaba en mi cabeza, olvidé algo importante; como quisiera sacar toda la basura putrefacta del contenedor que se apila, cerros aculada, con moscas y todo, pero el basurero no pasa, no llega, quizás ya pasó
Y me quedaba con todas las fuerzas, de mujer maravilla; con el dedo índice hacia arriba pidiendo la palabra y apretándome la nariz.
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